Nuestros Bonsái sin Wabi-Sabi,  no llegara a expresar la reverencia de lo simple, lo sencillo, lo real, lo auténtico, sin mascaras; sin pretensiones de mostrar más de lo necesario, y precisamente por ello, le da un carácter atractivo, bello e interesante. Para comprender esto, debemos entender que  todas las cosas positivas en la vida siempre tendrán el contraste de lo negativo. De hecho, es así como lograremos apreciarlo y valorarlo. ¿Cómo apreciar un cielo azul si no hemos tenido días grises y de lluvia? ¿Cómo apreciar el amor si no tuvimos desamores? ¿Cómo apreciar la unidad y armonía si no tuvimos desunión y conflictos? ¿Cómo no apreciar la belleza de un bonsái si nunca tuvimos uno formado por nuestro corazón y no por solo las manos y la mente? Comprender y más aún practicar el concepto Wabi-Sabi en el Bonsái, puede cambiar nuestra percepción del mundo al permitirnos encontrar la belleza en lo más simple, por ejemplo en las grietas de la madera, en el árbol con sus hojas caducas en pleno otoño, en la brisa y roció que cae en nuestros bonsái en una mañana lluviosa o en la imperfección de nuestra personalidad reflejada en nuestros árboles o en lo simple de la vida. Podríamos decir que practicas  Wabi-Sabi en tus diseños cuando aceptas la sencillez, tu imperfección y la de la vida misma. Cuando notas y aprecias los instantes de cada día, tratando de vivir plenamente conectándote con la naturaleza a través de tus bonsái.

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Deja que tu árbol bonsái hable de lo efímero y de la eternidad, de lo que legaremos cuando nos hayamos marchado de esta vida. Deja que hable de un pequeño y frágil momento de tu felicidad, tus angustias, tus temores, tus melancolías, de tus miedos e ilusiones. Deja que explique las cicatrices de tu vida sobre su tronco, provocadas por las condiciones de tu vida, tu historia, los tiempos más duros y la serenidad recuperada en ti. De este modo podrás acariciar los corazones y despertar la sensibilidad en el alma de aquellos que observen tu árbol cuando tú ya no estés.

En conclusión, cuando seamos capaces de ver la perfección en nuestro ser interior para encontrar la belleza profunda e imperfecta y lo plasmemos en una obra delicada y sutil de nosotros mismos en un pequeño árbol, habremos transcendido en el arte del Bonsái.

Ing. Henry Humberto Chávez