Muchas veces nos interesamos por los complementos que vienen con un bonsái como la maceta, helechos enanos o los adorno y no prestamos verdadera atención al bonsái como diseño y al sustrato. Siendo este último, el elemento vital para que nuestros arbolitos bonsái puedan crecer bien, saludables y por consiguiente tener la posibilidad de hacer diseño, que es la razón principal y fundamental de un buen bonsái.

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2 imágenes de un mismo bonsái. Cual es lo principal en este trabajo?. No se confundan, lo principal es el árbol propiamente, no el pequeño diseño de casa que se observa debajo del árbol. A los principiantes esto los confundirá. Hay que tener claro lo que queremos.

En consecuencia, para tener un buen arbolito que nos permita diseñar, debemos centrar nuestra observación en el sustrato.

El sustrato juega un importante papel tanto en el desarrollo de las plantas como en el equilibrio biológico del sistema. Sobre él y en diferentes estratos se instalan las colonias de bacterias responsables de la transformación del nitrito en nitrato y de este último en inofensivo gas nitrógeno. La presencia de unas u otras en los diferentes estratos se debe a la cantidad de oxigeno presente. Las capas superficiales ricas en oxígeno se pueblan de bacterias nitrificantes transformadoras de nitrito. Mientras en las capas inferiores de ambientes anaeróbicos o pobres en oxígeno se instalan las bacterias responsables de la transformación del nitrato. Además estas bacterias también son responsables de la reducción de los nutrientes transformándolos en compuestos asimilables por las plantas.

Los sustratos podemos clasificarlos en base a su tamaño, color, textura y composición química. Por su tamaño también denominada granulometría podemos distinguir entre las finas partículas que componen el limo, arcillas y arenas finas y aquellos más gruesos que van desde las arenas hasta las gravas.

Esta granulometría es un factor importante para favorecer la circulación del agua y asegurar un sustrato sano libre de metano y del peligroso ácido sulfhídrico resultantes de gravas compactadas. Es por tanto conveniente que sea capaz de permitir una lenta pero continua corriente de agua. Además sustratos excesivamente finos pueden impedir el correcto desarrollo de las raíces de las plantas.

Existen 2 clases de Sustrato que debemos definir claramente:

Sustrato inerte: Es aquel químicamente inerte es decir se utilizará para dar volumen, como soporte de la planta o brindarle estética a nuestro paisaje. No interviene en el proceso de adsorción y fijación de los nutrientes. Algunos ejemplos : arena de sílice, arena de cuarzo, arena de granito, rocas volcánicas, arcilla expandida, fibra de coco, perlita, lana de roca ( para hidroponía), etc.

Sustrato nutritivo: Es aquel químicamente activo, es decir se utiliza para dar soporte a la planta pero principalmente actúan aportando nutrientes o como depósito de reserva de los nutrientes aportados mediante la fertilización , almacenándolos o cediéndolos según las exigencias de la planta.

Cuando hacemos un sustrato casero hay que tener cuidado a la hora de elegir los componentes, ya que puede acarrear problemas. Deberemos informarnos bien de las propiedades de cada uno de los elementos que usemos para nuestro sustrato. Por ejemplo se puede usar turba, pero esto puede generar bajadas de pH y además es un sustrato altamente demandante en oxigeno mientras se descompone. Algunas arcillas son ricas en minerales pero no en materiales orgánicos, otras son neutras. Tanto la carencia como el exceso de minerales causa problemas, es por esto que es necesario saber que minerales componen nuestro sustrato como en qué proporción. Sabiendo esto podemos añadir nutrientes al sustrato para corregir las carencias.

• Elección y Mantenimiento. Sustrato Casero. Cuando hacemos un sustrato casero hay que tener cuidado a la hora de elegir los componentes, ya que puede acarrear problemas. Deberemos informarnos bien de las propiedades de cada uno de los elementos que usemos para nuestro sustrato. Por ejemplo se puede usar turba, pero esto puede generar bajadas de pH y además es un sustrato altamente demandante en oxigeno mientras se descompone. Algunas arcillas son ricas en minerales pero no en materiales orgánicos, otras son neutras. Tanto la carencia como el exceso de minerales causa problemas, es por esto que es necesario saber que minerales componen nuestro sustrato como en qué proporción. Sabiendo esto podemos añadir nutrientes al sustrato para corregir las carencias.

• Tipos de tierras utilizadas más frecuentemente para la elaboración de sustratos caseros Algunos de los tipos de tierras más comúnmente utilizados hoy en día por los aficionados en la preparación de sustratos son:

I. Arcillas Se trata de silicatos de aluminio hidratados, con más o menos impurezas según el tipo:

Vermiculita: Es un material semi-artificial sometido a altas temperaturas que en su forma natural es una mica de color pardo y de estructura laminar. Es un silicato alumínico-magnésico. Se trata de una tierra de pH algo alcalino, entre 7 y 7,2.

Lutita: Es una arcilla que no se hincha al absorber agua. Es blanda y en función de su contenido de hierro y materia orgánica puede ser negra, gris o roja. Su pH es ligeramente ácido.

Kanuma: Se trata de una arcilla de pH bastante ácido, se trata del sustrato ideal para azaleas, a fin de cuentas es la tierra nativa de estas en el Japón, y en general todo tipo de plantas acidófilas.

Sepiolita: Arcilla de color gris claro y pH algo básico. Resulta muy blanda al humedecerse perdiendo su consistencia con relativa facilidad. En ocasiones se añade una pequeña cantidad a la mezcla típica de Akadama para su uso con árboles que gustan de suelos ligeramente alcalinos, como los juníperos.

Kiriuzuma, kiriu: Tierra arcillosa tipo limonita, con un alto contenido férrico. Es un sustrato ideal para pináceas.

Akadama: Es una tierra neutra o ligeramente ácida, con un pH de 6,5 a 6,9 (7 es el punto neutro), característica ideal desde el punto de vista hortícola para la mayoría de las especies. Su grano es muy firme y resiste bien la presión y el paso del tiempo sin deshacerse. Otra característica curiosa de este tipo de suelo está relacionada con la capacidad de intercambio de iones. Graduados en escala, a mayor valor, mayor retención de nutrientes, y mayor habilidad de las partículas del suelo para retener los nutrientes y liberarlos después para la nutrición de la planta. Esta capacidad posee además un efecto amortiguador sobre los cambios bruscos en el pH del suelo por el riego o el fertilizado. Las ventajas de la Akadama serían pues su gran capacidad de intercambio catiónico (Mg, Ca, K, etc…), que es una arcilla muy porosa, por tanto nos ofrece una buena circulación del agua y que es deficiente en nitrógeno, fósforo y potasio.

Laterita: Arcilla de las regiones cálidas, caracterizada por la pobreza en sílice y su elevado contenido en hierro y alúmina.

II. Pétreos Se trata de sustratos más o menos inertes usados para facilitar el drenaje y la aireación:

Arena de acuario o río: No retiene agua, y dependiendo del tipo de arena de que se trate puede acabar acidificando ligeramente la mezcla con el paso del tiempo. La arena de acuario es una alternativa fácilmente accesible pero en este caso se debe tener cuidado de que no sea coloreada.

Volcánica: Fragmentos de lava volcánica. Es un sustrato inerte con una cierta capacidad de retención de agua a causa de su superficie tremendamente rugosa e irregular.

Pomice (piedra pómez): Tierra inerte, de origen volcánico, procedente del valle del Pian en Italia. Su capacidad de retención de agua es superior a la de la tierra volcánica.

Perlita: Material de origen volcánico que es sometido a altas temperaturas antes de su comercialización. Aporta aireación al sustrato y es capaz de retener una gran cantidad de agua. Eso sí, su pH es un tanto básico oscilando entre 7 y 7,2.

Arlita (arcilla expandida): Otro material semi-artificial, como la Perlita, resultado de someter a altas temperaturas a determinadas arcillas. Se presenta en forma de bolas con baja capacidad de retención de agua. Su pH puede oscilar entre 5 y 7.

III. Orgánicos Sustratos añadidos generalmente para favorecer la actividad de los microorganismos y en algunas ocasiones para modificar el pH de la mezcla. En general se suele llamar “humus” a toda aquella materia orgánica del suelo que ha sido descompuesta hasta tal punto que ya resultan irreconocibles las estructuras vegetales que la formaban, y bajo esta categoría se encuentran las mas diversas tierras:

Fibra de Coco: Tierra resultante del compostaje de la corteza de coco. Su pH oscila entre 5,6 y 6,6, es decir se trata de una tierra ácida.

Tierra de Castaño: Resultado del compostaje de troncos y corteza vegetal. Su pH es igualmente ácido.

Compost: De color pardo oscuro y poco peso. Su origen son residuos vegetales y tiene un pH más o menos neutro.

Turba rubia/negra: Se trata de materia vegetal descompuesta en ausencia de oxígeno. La turba negra presenta un grado de descomposición superior al de la turba rubia. Las turbas rubias tienen un mayor contenido en materia orgánica y están menos descompuestas. Las turbas negras están más mineralizadas teniendo un menor contenido en materia orgánica. Es más frecuente el uso de turbas rubias en cultivo sin suelo, debido a que las negras tienen una aireación deficiente y unos contenidos elevados en sales solubles. Las turbias rubias tiene un buen nivel de retención de agua y de aireación, pero muy variable en cuanto a su composición ya que depende de su origen. La inestabilidad de su estructura y su alta capacidad de intercambio catiónico interfiere en la nutrición vegetal, presentan un pH que oscila entre 3,5 y 8,5. Es un material con escaso valor nutritivo para la planta.

Humus: sustancia compuesta por ciertos productos orgánicos de naturaleza coloidal, que proviene de la descomposición de los restos orgánicos por organismos y microorganismos benéficos (hongos y bacterias). Se caracteriza por su color negruzco debido a la gran cantidad de carbono que contiene.

Particularmente me gusta el sustrato granulado asimétrico y de Ph neutro. Por lo general y dependiendo del tipo de árbol que tenga en mis manos, manejo un tipo de sustrato base, el cual menciono a continuación:

1. Capa de Drenaje.  Uso tierra volcánica como el Pomice de granulometría mayor.
2. Capa de Alimentación. Uso tierra volcánica, el Pomice pero de menor tamaño que en la capa de drenaje y que será mezclado con tierra preparada del tipo arcillosa y/o Akadama, adicionando Carbón Vegetal en menor cantidad; mejor aun si se consigue Carbón Activado.
3. Capa Superficial.  Solo musgo vegetal pasado por tamiz, para conservar cierta humedad en el sustrato o en su defecto cubrir con helechos enanos.

Los porcentajes son:

                       Capa de Drenaje: 20%

                       Capa de Alimentación: 60%

                       Capa Superficial: 5%

Hay un 15% que quedara libre con relación al recipiente que contenga al bonsái, esto debido a que será la zona donde se coloque los fertilizantes, abonos, etc.

Yamadori con sustrato de Pomice y Arcilla

Yamadori con sustrato de Pomice y Arcilla

 

El Pomice tanto en la capa de drenaje y de alimentación, lo que va a permitir es tener buena ventilación entre las raíces, retención de nutrientes lo que promoverá las micorrizas, tan importante para el desarrollo de un buen sistema radicular.
El Carbón Vegetal y/o Carbón Activado, sirve para prevenir enfermedades bacterianas y de tipo hongo, a la vez que ayudara a sanar raíces que puedan encontrarse en mal estado ya sea por descuido en su mantenimiento o por los trabajos que se harán en ella, en el traspaso de sustrato.
La Tierra preparada del Tipo Arcillosa, proporciona los nutrientes y minerales necesarios para el árbol.

Exposición de Micorriza en el Sustrato de un Pino (partes blanquecinas)

Exposición de Micorriza en el Sustrato de un Pino (partes blanquecinas)

 

Una vez trasplantados nuestro arbolitos a su nuevo sustrato, debemos regar de manera regular, cubriéndolos de sol directo y de temperaturas altas. En esta etapa los arbolitos están muy sensibles, es por eso que es conveniente colocarlos por 25 a 30 días en una zona donde halla luz pero no de manera directa y lejos de ventarrones de aire.

Pasado esta etapa de protección que daremos al arbolito, ya estamos en condiciones de colocar fertilizantes en los sustratos de nuestros arbolitos. El fertilizante debe darse en todas las estaciones del año a excepción del invierno.

En Verano el fertilizante deberá tener un equilibrio en su composición de Nitrógeno, Fosforo y Potasio el cual permitirá el desarrollo equilibrado de todo el arbolito.

En Otoño el fertilizante deberá tener mayor concentración de Potasio, el cual permitirá al arbolito a prepararse para la estación invernal y desarrollo de las flores y frutos.

En Primavera el fertilizante deberá tener mayor concentración de Nitrógeno, el cual permitirá al arbolito desarrollar con mucha fuerza el tronco, ramas y hojas.

Se recomienda usar solo fertilizantes orgánico, como por ejemplo guano de aves, de caballo, de oveja, etc. Pero yo, uso de ambos.

También, podemos preparar un fertilizante casero mezclando una serie de elementos que potenciara el sustrato del arbolito.

A continuación voy a darles la receta de un muy buen fertilizante casero que utilizo:

1. Guano de la Isla

2. Harina de Pescado (Caducifolias) / Harina de Soya (Coníferas)

3. Salvado de Trigo

4. Clara de Huevo

Los 2 primeros son los nutrientes y los 2 últimos son los elementos que le darán consistencia a nuestro fertilizantes.

En un recipiente amplio, colocaremos 500 grs de Guano de la Isla, 250 grs. de Harina de Pescado, 250 grs. de Salvado de Trigo. En otro recipiente colocaremos la Clara de Huevo de 3 o 4 huevos.

En el primer recipiente donde hemos vertido los 3 elementos mencionados agregaremos un poco de agua para darle morbilidad formando una masa húmeda, mezclaremos bien los 3 elementos e iremos formando pequeñas pelotas de fertilizante, del tamaño de una canica grande. Cuando hallamos formado las pelotas, las pintaremos con un poco de clara de huevo, el cual terminara de darle consistencia a la masa.

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Terminado todo este proceso dejaremos las pelotas de fertilizantes al sol directo por una o dos semana. Después de esto, ya estarán listas nuestras pelotas de fertilizantes las cuales colocaremos a los alrededores del árbol, nunca debajo del tronco. La cantidad de pelotas de fertilizantes dependerá del tamaño de la maceta, pero por lo general se colocan de 5 a 6.

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Las bolas de fertilizantes preparados o pellets se deben distribuir como se muestra en las imágenes superiores, por otra parte, estas se pueden enterrar ligeramente o colocarles unas mallas caseras para fijar la posición de las bolas de fertilizantes.

Debemos fertilizar fuerte en Otoño, regular en Primavera y poco  en Verano, porque el calor con el fertilizante podría quemar la planta, así también no fertilizar en Invierno, porque las arboles en su mayoría entran en letargo, por lo que no aprovecharan los nutrientes que se les esta proporcionando.

Ahora, en los comercios de plantas, han aparecido un abono orgánico en polvo que tiene guano de la isla, desechos de gallináceas y minerales, el cual estoy comenzando a usar, el cual me parece muy bueno y practico. A esto, si queremos mover la balanza de composición del abono de acuerdo a la estación que nos encontremos podemos agregar un poco de componentes químicos que tengan mayor fuerza en algún determinado componente (N,P,K).

Espero haberlos ayudado.

Ing. Henry Humberto Chávez Prada